Mis peripecias laborales 18/02/2006


Bueno, dado el gran
interés que está creando cada vez que me voy… me echan a la puta
calle, éste es mi último informe de lo sucedido:
Ya tengo trabajo. No lo digo en voz muy
alta para que no pase lo de siempre ("lo siento, de verdad, no te lo
tomes como algo personal, pero… blablabla… período de prueba…
blablabla).
Bueno, claro, la primera vez sí es algo personal, la segunda aunque te
lo tomas mejor piensas "¿qué es lo que estoy haciendo mal?" y la
tercera (y última, espero) te das cuenta de que esto es más frecuente
de lo que parecía desgraciadamente. Y ahí seguimos sin que nadie haga
nada para evitarlo. A lo mejor sólo trato de autoconvencerme de que yo
no he hecho nada malo y esto en realidad no es una práctica tan
habitual porque sí, será frecuente, pero tres veces en un año… ufff,
creo que estoy rompiendo estadísticas. Al menos, yo no conozco a nadie
más a quien le haya pasado esto.
Bien. Me echaron y lo asumo como normal: no hay lloros, no hay histeria
pero sí una gran desilusión. En sólo un mes y medio he aprendido mucho
y, sobre todo, he conocido a gente fantástica. Ahora sólo queda otra
vez lo mismo de siempre: rular mi curriculum, esperar que me llamen por
algo medianamente interesante y la rueda vuelve a girar. Aquí me
tienen, licenciada, bastante mona, con unos cuantos idiomas a mis
espaldas y en el paro.
Ante todo, quiero agradecer a ese alma caritativa que es mi cuñada su
inestimable ayuda y dejar claro, de cara a ella y sobre todo a su
madre, que la aprecio mucho más de lo que imagina y que nunca podré
pagarle todo lo que hace por mí, si bien es cierto que somos diferentes
y hay cosas que yo haría de manera distinta si fuese ella. Aclarado
esto, después de trabajar dos semanas rodeada de funcionarios (¡qué
bien viven, los jodíos!) y a cuatro entrevistas por día durante la
semana pasada las cosas quedan como sigue:
Optaba por varios puestos, para cada uno de los cuales hice no una,
sino dos y hasta tres entrevistas. En reservas de Sol Melià ("agentes
de reservas idiomas europeos") símplemente ni me llamaron, con lo cual
di por hecho que no me querían, pero ni siquiera quiero saber por qué.
Ya no vale la pena.
Lo que realmente me interesaba era el mismo trabajo para NH a pesar de
los turnos. Allí me sentí como en mi casa al hacer las dos entrevistas,
cada una de las cuales duró una hora de mi valioso tiempo, dos horas en
total que creí que habían servido para algo pero tampoco: La frase "el
lunes te llamó con lo que sea" fue una maniobra para ganar tiempo
porque el lunes no llamaron, y cuando yo, realmente interesada en el
puesto, llamé el martes, la respuesta fue que aún estaban haciendo la
selección pero en principio no iban a contar conmigo. ¿Por qué? Porque
es preferible coger a una persona bilingüe (por el otro lado, es decir,
que en vez de hablar holandés con acento español hable español con
acento holandés) que a mí aunque mi perfil y mi personalidad se ajusten
más con el puesto y el 90% de llamadas sean en español. Esto también es
algo usual, como vengo comprobando. Si los holandeses fueran
ecuatorianos, árabes o similar, yo tendría preferencia. Helaas.
Bueno, no pasa nada, me quedaba otro puesto para el cual también había
habido buen feeling en las tres entrevistas que había realizado, y al
no obtener respuesta hice lo mismo: llamé y me dieron la misma patada:
Sí, mi perfil y mi personalidad encajan con el puesto pero… A ver, yo
leí un anuncio que donde figuraba bien claro que el horario era de 9 a
2, cosa que me venía genial. Pero luego voy a una entrevista "con el
cliente" y me dicen que están buscando gente que en principio
trabaje en ese horario y luego pase a rotar mañana, tarde y noche. Ante
mi imposibilidad y mi negativa a rotar, la persona me dice que él no
sabe cuándo empezarían las rotaciones y después de hacerme un montón de
pruebas me cita para una entrevista con el departamento concreto donde
me explicarán qué posibilidades tengo.
Al día siguiente acude a ese departamento, parece que realmente están
tan interesados en mí como yo en ellos. No hay problema, me dicen, no
es obligatorio pasar a turnos, podré quedarme en el 65% de la jornada
cobrando el 65% de sueldo, y más teniendo en cuenta que soy madre,
igual que acaba de ser padre el que me está entrevistando.
No hay problema… pero no me llaman. Mi candidatura ha sido rechazada
porque sólo quedaban "plazas" para gente que estuviera dispuesta a
rotar. Dos días antes una de esas plazas prácticamente me la habían
garantizado.
Bien. Ahora me han escogido en una empresa que yo no contaba con que me
llamara ni me apetecía demasiado. Atención al cliente en el quinto pino
(o no tan lejos), medianamente interesante pero por lo menos ahí se
respeta mi vida familiar y mis estudios, con un sueldo decente. Veremos
cómo sale, aunque ya no me fío ni de mi madre.
Agradezco el interés que todos tenéis en mis peripecias y en ayudarme.
No creo que pueda nunca agradecer todo el apoyo que me estáis dando.
Ojalá algún día encuentre el trabajo de mi vida (o por lo menos uno que
dure más de tres meses) y os demuestre que todo vuestro… nuestro
esfuerzo no ha sido en vano.
Seguiremos informando de los acontecimientos venideros.
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Una respuesta a Mis peripecias laborales 18/02/2006

  1. oriol dijo:

    HOLA QUIERO CONOCERTE ME PARECES UNA TIPA GENIAL,AUNQUE EL BLOG ESTE NO ESTE MUY CURRADO,POR LO MENOS LA LETRA QUE AL FIN YAL CABO ES LO QUE CUENTA ES PERFECTA…..
     
    TU DIRAS.UN SALUDO
     
    ORIOL(BARCELONA)
     
     

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