Amigos


Bueno, estoy un poco frustrada. Como ya he dicho en otras ocasiones, sucede que las cosas no te afectan hasta que te ocurren a ti. Estoy harta de oír lo frustrante que es intentar quedar con los amigos de mi chico, de verle pasarlo mal por sentire ignorado, pero yo, no sé si debido a que no tengo tan "buenos" amigos aquí, nunca me había sentido así.
Pero sigo sin entenderlo. ¿Por qué la gente dice que sí a un plan y después se echan atrás unas horas, o incluso minutos antes, cuando ya está todo preparado? Porque bueno, admito que a una persona de pronto le dé pereza ir a un sitio, que yo misma la he tenido, pero… seis personas ya es casualidad, mosqueo y mil cosas más. Sobre todo cuando de esas seis tres ni siquiera se molestan en dar señales de vida. ¿Tan difícil es decir que no desde un principio a algo que simplemente no te apetece? Excusas las hay a miles, desde luego.
(Breve paréntesis, me acabo de acordar de la mejor excusa que he oído en mi vida: "No te he podido llamar porque mi tía ha roto aguas y no sabemos cuándo va a tener el niño". Cachonda excusa, sobre todo cuando el sujeto en cuestión te la está dando en la misma discoteca a la que se supone que ibas a ir ese día con él).
Pues sabe Dios que no vuelvo a planear absolutamente nada. Claro, que eso tiene un problema, a saber: que cuando los demás planean algo divertido, algo a lo que yo me apuntaría sin dejar tirado al personal, entonces ellos no me llaman y a esas fiestas sí irá mogollón de gente. ¿Curioso, no? ¿A que ya os ha pasado algo así? Y la conclusión es que mi vida social se ve tremendamente reducida.
Pues mira, mosquea. Tampoco soy una persona tan desagradable, ¿no?
En fin, que les den por saco a quienes no vinieron. Se perdieron sin duda una gran noche y los pocos que sí estuvimos lo pasamos muy bien. Agradezco a las dos amigas que acudieron, que vienen a ser las únicas que casualmente están ahí siempre, su compañía y su presencia, y sobre todo las risas que nos echamos. Ojalá haya más como ésta… aunque directamente no pienso gastar teléfono para invitar a nadie más; el que quiera venir, ya sabe dónde estoy. El que no, que se ahorre la frase "me apetece mucho, pero…"
Es un pequeño truco; a mí me funciona. Hay que aprender a decir que no, a veces sienta mejor un "no" sincero que un "sí" de compromiso. Pero a la mayor parte de la gente le cuesta meter esa palabrita en su diccionario. Así nos va.
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