Interlenguas


Interlengua es toda lengua que se utiliza para facilitar la comunicación entre hablantes con diferentes lenguas maternas.

La Interlengua por antonomasia es el inglés (American English, of course), pero no se nos puede olvidar, aunque es bastante común que se nos olvide, que hay otras opciones.

Mi padre, un gran hombre por lo demás, decía que había dos clases de lenguas: las útiles (inglés, español y, si acaso, francés) y el resto. Yo he dedicado mi vida, en memoria de la suya, a demostrar que en el mundo ninguna lengua, y por extensión ningún dialecto o registro, es inútil; en el momento en que lo sea, desaparecerá irremediablemente.

El hecho de que el inglés sea La Interlengua es puramente por motivos económicos, lo cual nos hace empezar a temblar, y muchos ya se están poniendo a aprender chino a marchas forzadas. Pero si la finalidad de una interlengua es facilitar la comunicación, lo ideal sería encontrar una lengua fácil de aprender para todos los hablantes de todas las lenguas, y eso, queridos amigos, es poco menos que una utopía.

Diréis que esa utopía tiene un nombre y se llama Esperanto. Mi respuesta es sí… y no. El esperanto fue una buena idea como concepto, pero fracasó por varios motivos:

– porque no es una lengua natural ni espontánea; es lo que tiene el hecho de no tener hablantes nativos.
– porque a la hora de crearla se tuvieron en cuenta sólo las lenguas europeas y el alfabeto latino, de modo que aunque pretendía ser justa e imparcial no lo era.
– porque cada lengua es un mundo, y es sumamente difícil, incluso para el lingüista más experto, aglutinar en una sola más de 5 mil lenguas, incluso si sólo tomáramos en cuenta el estándar de cada una de ellas.
– porque carece oficial y intencionadamente de de dialectos y registros, necesarios para la continuidad de toda lengua pero entorpecedores para una interlengua.

Así que, a falta de una solución mejor, pues volvemos al inglés, que por el momento es el que da dinero. Nos guste o no; eso ya no entro a valorarlo. Ahora bien, la finalidad de la interlengua es el éxito en la comunicación, pero a veces la interlengua está de más, y otras damos por obvio que sólo existe una interlengua posible. ¿Por qué no somos capaces de ver que hay otras alternativas? Os voy a poner algunos ejemplos bastante cercanos que, espero, os harán pensar, para que veáis que no todo es tan simple como parece.

1. El caso Erasmus

Esto eran un japonés, un español y un alemán que se fueron a estudiar Erasmus o similar a Milán. Y se comunicaban entre ellos en…

Si has pensado “inglés”, minipunto para ti. O puede que no.

Si asumimos que la tropa de chiste desde bien pequeñitos aprendió cada uno en su país inglés, parece obvio que escojan esa interlengua.

Pero supongamos que ninguno de ellos habla inglés por las razones que sea. ¿Qué hacemos entonces? Italiano, dado que están en Italia, sería lo más lógico, aunque posiblemente tendrían que aprenderlo desde 0.

Vayamos más allá. Si os digo que nuestros amigos, que saben inglés básico versión instituto e italiano por señas, están en Italia estudiando filología francesa, tal vez el francés sería la interlengua perfecta. Y podría seguir rizando el rizo hasta la eternidad…

2. Entre amigos

Vayamos con otros típicos protagonistas de chiste: ahora pongamos un grupo de vascos (digo vascos para que por el momento no se me ofendan los catalanes) que entre ellos hablan siempre euskera, a los que un buen día se une un chico recién llegado de Badajoz.

La teoría nos dice que, dado que todos han o deberían haber estudiado el castellano, que es la lengua oficial común a todos, nuestros amigos vascos deberían sacrificarse por la causa.

Sin embargo la práctica nos dice que:
a) si uno está acostumbrado a hablar con otro en una lengua determinada, es difícil cambiar de lengua de pronto para hablar con la misma persona.
b) si el “intruso” piensa quedarse por ahí mucho tiempo, por su propio beneficio es mejor que termine aprendiendo euskera, si no quiere seguir siendo un intruso toda la vida.

La solución que requiere menos esfuerzo, aunque seguro me la discutiréis, es utilizar interlengua (español) parcialmente: los miembros del grupo hablarían en euskera entre sí como de costumbre y en español por el momento con el recién llegado, y hasta que éste domine lo básico alguno de ellos tendrá que andar haciendo de intérprete.

3. La lengua como arma

Ahora nuestro escenario es el Senado -¿o era el Congreso?- español. Como lingüista afirmo sin temor de ofender a nadie, que en este caso es necesario usar una interlengua, que sin lugar a dudas será el castellano. ¿Por qué?

Primero y principal, porque el castellano, y así lo reconoce la Constitución, es la lengua oficial de todos los españoles. El catalán, el euskera, el gallego, el bable y demás pueden ser cooficiales de sus respectivas comunidades autónomas, pero no en el resto. Ergo, todo español debería hablar y entender su(s) lengua(s) oficiales… pero es absurdo forzarles a conocer las de los demás.

Segundo, porque como ya he dicho la finalidad de la interlengua es facilitar la comunicación; si usamos lenguas autonómicas con gente de fuera, igual que si habláramos en ruso, precisamente la comunicación se entorpece sin necesidad de ello. El tiempo de los diputados es oro, o por lo menos a precio de oro lo pagamos entre todos.

En este caso, hasta me parece absurdo plantear la opción de traducción simultánea, sería otro coste absurdo a asumir, no habiendo necesidad de ello.

4. Mientras tanto en otros países…

Ahora traslademos ese mismo senado a Bélgica, por ejemplo. Aquí tenemos también dos lenguas oficiales, si bien no “cooficiales”. Es decir, en Flandes se habla flamenco y en Valonia francés. ¿Qué hacemos en el centro?

Aquí no hay espacio para la interlengua, ya que elegir cualquiera de las dos sería discriminar a la otra. Aunque los ciudadanos de cada lado no estén obligados a conocer la lengua de los otros (pero sería recomendable), los políticos sí deberían, de modo que cada uno pudiera utilizar su lengua y entender la del otro. Y, en caso extremo, la presencia de traductores sería una buena opción.

5. El ejemplo que me lleva a escribir este post

Sede del sur de Europa de una multinacional (americana). 80 personas que viven y trabajan en Madrid, de diferentes nacionalidades, ninguno que yo sepa con inglés como lengua materna y todos, a excepción de una sola persona, hablan y entienden castellano. La mayoría de ellos también inglés, aunque de éstos diría que más o menos el 70% con dificultad.

Esta empresa tiene reuniones semanales, obligatorias para todos los asistentes. ¿En qué idioma deberían comunicarse? ¿Cómo sería más fácil la comunicación? Intenta encontrar la respuesta correcta:

La opción que ha escogido la empresa no os la voy a contar, sólo diré que no coincide al 100% con ninguna de éstas y, por supuesto, tampoco es la más acertada porque simplemente no ha elegido ninguna. El 90% de la plantilla estoy segura de que no entiende lo que se dice en estas reuniones, algunos ni siquiera sus propias palabras, pero eso a quién le importa. Sólo a una lingüista con deformación profesional.

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  1. Pingback: El fracaso del café con leche | sexymf

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