despedidas


Me gustan las despedidas porque son el momento para decir todo aquello que no tuvimos tiempo, oportunidad o coraje de decir antes. Incluso para mí.

Ya me despedí de una gran amiga hace meses, a la que aún no he podido volver a ver. Hoy no le toca a un lugar, le toca a una persona que se merece por lo menos estas palabras, ni que sea para compensar otras menos bonitas. Una persona con nombre y apellidos, aunque muchos no lo hayan querido ver tras el cristal de su rol.

En primer lugar, quería darte las gracias por todo, aunque sea la única. Nadie te lo ha puesto fácil ni tenían por qué, pero tampoco esperabas menos de ellos. Te han culpado como culparían a Larry Hagman de todos los crímenes de JR y eso no me parece justo.

De acuerdo, has tenido que tomar decisiones que no han gustado a nadie, ni siquiera a ti. A veces, como todo el mundo, incluso has metido la pata. Pero, por lo menos para mí, siempre has estado ahí ni que fuera para escucharme y sólo por eso te mereces este pequeño homenaje.

Siempre quedará entre nosotros ese 31 de diciembre, esas palabras que escribí para ti y que por suerte no llegaron a manos de ningún otro, como tú mismo dijiste. En aquel momento, poco pudiste hacer por mí pero para mí fue mucho el simple hecho de que respondieras a mi mail estando de vacaciones y que a tu vuelta me escucharas y me entendieras, como tantas otras veces que hubieras querido no oír o no leer muchas cosas como profesional, y te tuviste que morder la lengua (te aprecio más todavía porque yo no hubiera sido capaz).

Sé que, a pesar de que intentaste por todos los medios vender lo contrario, tú también eres fan de lo pequeño. Tu sitio en este mundo no está donde la multitud impida ver a las personas; el mío tampoco, o por lo menos tampoco siempre.

Podría seguir escribiendo, pero no quiero alargar este post porque perdería toda su esencia. Sólo decirte que espero que a pesar de todo la experiencia haya valido la pena para ti igual que para mí, aunque yo sólo sea una pequeña parte de esa multitud.

Gracias, Pablo, de verdad. Gracias una vez más, por haber intentado ayudarme aunque a veces no hayas podido. Gracias por esas fiestas, por lo que no eran fiestas, por ser todo lo sincero que tu cargo te permitió y por darme esa oportunidad que otros hubieran pensado que no merecía, la oportunidad de conocerte un poco.

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2 respuestas a despedidas

  1. fran dijo:

    Dios santo

    • audrey dijo:

      Franchi, no me lo tomes a mal.
      Espero no tener que despedirme nunca de ti, pero prometo un post mucho más dulce si se diera el caso… o justamente todo lo contrario, como prefieras! 😉

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