Buenos vs malos


En un mundo en que la gente lucha por su derecho a amar libremente, las cosas simplemente no funcionan.

Anoche estaba yo viendo una de esas series americanas que tanto me gustan (en concreto “El Cuerpo del Delito”, pero podría haber sido cualquier otra como CSI o Castle, por no hablar de Scandal). En una escena concreta, la protagonista a punto estaba de morir a manos de un cruel asesino, pero en el último momento sus compañeros vinieron a rescatarle, y sin mediar palabra pegaron un tiro al maleante y listo. ¿A que os suena este tipo de escenas?

Estamos más que hartos de ver cómo se solucionan así las cosas en series de mucho éxito que vemos todos, incluidos nuestros hijos, donde nos dan una idea de que “matar al malo” es bueno. Muerto el perro se acabó la rabia, claro.

Pero yo voy a ir más allá. Esto también os va a sonar: En esta u otra serie similar, supongamos que quien apunta con una pistola al protagonista no es un asesino reconocido, sino una mujer que quiere matar a su marido, que la maltrataba y a su vez se cargó a su amante. El protagonista lo descubre y se planta en su casa, colándose justo en la trayectoria de la pistola, y la mujer amenaza con dispararle a él también si no se quita de su camino.

En ese momento de tensión llegan los refuerzos. ¿Qué hacen? ¿Pegarle un tiro a la persona que está amenazando a su compañero? Pues no, solamente se limitan a convencerle de que matar es absurdo con argumentos igualmente absurdos, pero la mujer se queda feliz y convencida y termina por tirar el arma.

A partir de ahí, que cada uno reflexione sobre si tiene mucho sentido hacer la distinción entre si la pistola está en manos de un “bueno” o de un “malo”.

Yo personalmente ayer pensé que estas escenas en series de ficción son demasiado habituales y que nos dan una visión exagerada de la realidad… hasta que esta mañana he visto en el telediario la noticia: Al parecer, hace unos días dos presos peligrosos se fugaron de una cárcel; hoy capturaban al segundo de ellos. El primero “murió” cuando le atraparon. Como bien dice mi marido, bonito eufemismo para decir que la policía le pegó un tiro sin tener que dar más explicaciones. Lo raro es que el segundo siga vivo… aunque, eso sí, también él se ha llevado el correspondiente tiro en la pierna.

Me cuesta imaginar que cuaquiera de los dos haya sido en defensa propia. Sí, ellos probablemente habían sido encerrados por matar a alguien, lo que no les convierte en buenas personas, pero estoy más que convencida de que la caza no fue un acto de justicia ni de igual a igual ni en defensa propia. No, cuando el malhechor seguramente habría sido perseguido y rodeado al estilo americano por tres o cuatro coches de patrulla, helicópteros y demás. Personas entrenadas que en vez de disparar habrían podido reducir al individuo y llevárselo esposado, pero claro, eso no les hubiera convertido en héroes.

Y mientras tanto, en Europa la policía es condenada por la sociedad por atacar a manifestantes “sólo” con pelotas de goma. Aquí ni siquiera nos planteamos el debate sobre la posesión de armas. Los ataques policiales al estilo europeo nos parecen abusos graves, y lo son, pero convivimos a diario con esa otra violencia gratuita y sólo la denunciamos cuando nos da en la cara.

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