La importancia de ser determinante – parte 2


Aquí llega el esperado segundo post de mi miniserie en defensa de los determinantes. Los motivos que me impulsaron  a escribirlo y el procedimiento que he seguido los tienes aquí; a continuación viene la parte técnica, con mi análisis y mis argumentos sobre el estado de la cuestión.

Nos habíamos quedado en que esas palabras que cuando estudiábamos EGB se llamaban “determinantes” ahora resulta que son oficialmente adjetivos. Además, de golpe y porrazo, la RAE ni siquiera tiene constancia de que exista el concepto “determinante”.

Y según sus propias reglas es que tienen razón. Observemos la definición de adjetivo que nos proponen ellos mismos:

adjetivo, va.

(Del lat. adiectīvus).

1. adj. Que expresa cualidad o accidente.

2. adj. Accidental, secundario, no esencial.

3. adj. Gram. Que califica o determina al sustantivo. Nombre adjetivo, oración adjetiva. U. m. c. s. m. El adjetivo es una parte de la oración.

4. adj. Gram. Perteneciente o relativo al adjetivo. Función adjetiva. Sufijos adjetivos.

La acepción que nos interesa es la número 3, sin embargo la palabra “adjetivo” es principalmente un sustantivo, aunque para ellos quede más molón calificarlo de adjetivo y luego poner esa sarta de siglas. Resulta que en el mismo saco han metido a las palabras que “califican” al sustantivo (adjetivos de toda la vida) con las que lo “determinan” (que, según hemos visto antes, serían los determinantes).

Lo siento, señores de la RAE, pero precisamente esa diferencia es tan grande como decir que un delfín es un pez.

Volvamos a la definición que aporta la wikipedia:

Un determinante es un morfema que, siendo adyacente un sintagma nominal, forma con él un sintagma determinante cumpliendo la función de especializarlo o cuantificarlo. […]

Para empezar, para la wikipedia los determinantes no son palabras, sino morfemas, lo que pone de manifiesto que tienen una función morfológica y no léxica. Y es que en español estos morfemas por lo general se muestran a través de palabras independientes, pero en otras lenguas realizan esta función sufijos o prefijos.

Cualquier lingüista que haya estudiado al señor Chomsky conoce la teoría de la X’ (equis-con-barra), que así resumiendo y para lo que nos interesa dice que los sintagmas nominales deberían llamarse “sintagmas determinantes” porque el núcleo de dichos sintagmas es justamente el determinante y no el nombre. No entraré a valorar ahora por qué no estoy de acuerdo con el señor Chomsky en esto, pero como podéis ver el determinante es bastante más importante de lo que parece, y bien merecería una entrada propia en el diccionario como categoría morfológica.

El tener carga morfológica es la diferencia más clara entre determinantes y adjetivos, ya que estos últimos precisamente tienen carga léxica. Por lo tanto, su función respecto al nombre es claramente distinta.

En español, todos los sustantivos comunes van acompañados de un determinante, sin embargo el adjetivo no es una parte obligatoria del sintagma, lo que supone una diferencia también a nivel sintáctico.

O lo que es lo mismo, ¿os acordáis de cuando hacíais esa cosa llamada árboles sintácticos? Seguro que vuestro profe os decía algo así cuando os hablaba del sintagma nominal (SN) y sus posibles combinaciones:

SN = N
SN = det + N
SN = det + N + adj

Que yo sepa, la combinación SN = N + adj existe solo como licencia literaria y en titulares de prensa, pero por elisión del artículo.

Y por último, a nivel pragmático tienen una función muy concreta, ya que nuestros amigos los determinantes, a diferencia de los adjetivos, son deícticos, lo que significa que su significado cambia con el contexto y depende de él.

Por si os habéis perdido por el camino, he aquí un par de ejemplos claros que se me ocurrieron el domingo gracias a mi amiga Loly:

1. el bolso

Esto te habrá sucedido alguna vez. Estás en una discoteca a punto de irte y le dices a tu amiga:

-¿Me pasas mi bolso?

Si tu amiga te conoce y sabe cuál es tu bolso, te lo alcanzará en cero coma. Pero si no, ella tendrá que preguntar:

-¿Cuál es?

A lo que tú responderás (señalando):

-Ese de ahí.

Si “ahí” solo hay un bolso, problema solucionado. Pero si hubiera más de uno, ya tendríamos que dejar la deixis atrás y reformular la respuesta:

-Ese de ahí, el marrón con florecitas.

Y, fíjate, en esta última frase “ese” es un pronombre y “marrón”, con ayuda del artículo, pasa de ser adjetivo a nombre. Y es que los determinantes pueden ejercer de pronombres, pero los adjetivos por sí solos no.

2. las botellas

Observa la siguiente imagen:

movil 407

Si te pido que me pases “esta botella”, ¿cuál escogerías? Cualquiera de las tres valdría, ¿no?

En este caso, yo estaba sentada justo en la diagonal opuesta a mi marido, que es el que se ve al fondo de la foto. Por lo tanto, mi marido tenía la información suficiente para decidir que me refería a la botella de agua, aunque “esta” botella para él fuese la de cierto refresco antes llamado trinaranjus. Y tanto la botella de agua como la otra no serán distintas ni cambiarán de forma, color o características por el hecho de ser a la vez “esta” o “aquella”.

3. París

Hemos hablado de los nombres comunes, pero los propios también pueden llevar determinantes con una función muy concreta.

No, no es lo mismo París que “mi París” aunque la ciudad sea exactamente la misma y una sola. Con el posesivo no estoy describiendo París, ni siquiera me estoy apoderando de ella, pero estoy estableciendo una relación digamos subjetiva con esa ciudad. Y dirás: “Eso también puede hacerse con adjetivos u otro tipo de complementos.” Vale, pero demuéstramelo; intenta convertir París en “tu París” sin poner ningún determinante (recuerda que los artículos también son determinantes) y me convencerás.

Espero que este post sirva para recapitular, aunque no estoy muy convencida yo de ello. Sí, las lenguas evolucionan, pero hay cosas que no pueden borrarse así como así. Señores de la RAE, admito que a “éste” le hayan quitado el acento, pero que le cambien la categoría a su hermano “este” me parece una gran osadía por su parte… a menos que tengan argumentos para demostrar el cambio.

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2 respuestas a La importancia de ser determinante – parte 2

  1. Elena Hernández dijo:

    «Además, de golpe y porrazo, la RAE ni siquiera tiene constancia de que exista el concepto “determinante”.
    Con afirmaciones así, no creo que su blog merezca mucho crédito.
    Debió consultar el diccionario y las gramáticas de la RAE. Le transcribo a continuación lo que dice el DRAE (última ed., 2014) sobre la voz «determinante»:

    determinante. (Del ant. part. act. de determinar).
    1. adj. Que determina.
    2. m. Gram. Clase de palabras cuyos elementos determinan al sustantivo o al grupo nominal y se sitúan generalmente en posición prenominal. Ejemplo: El artículo definido y los demostrativos son determinantes.
    3. m. Gram. Cada uno de los elementos que integran el paradigma del determinante.

    determinante definido.
    m. Gram. determinante que sirve principalmente para limitar la extensión del nombre a entidades identificables por los interlocutores. Ejemplo: «El», «esta», «su» son determinantes definidos.

    determinante demostrativo.
    m. Gram. determinante que señala algo o a alguien y lo identifica en función de la distancia espacial o temporal que lo separa del hablante. Ejemplo: «Este» es un determinante demostrativo en este libro.

    determinante exclamativo.
    m. Gram. determinante que permite construir expresiones exclamativas. Ejemplo: «Qué» es un determinante exclamativo en «¡Qué idea!» o en «¡Qué cosas dices!».

    determinante indefinido.
    1. m. Gram. determinante que sirve principalmente para limitar la extensión del nombre a entidades no identificables por los interlocutores. Ejemplo: «Un», «una», «unos», «unas» son formas del determinante indefinido.
    2. m. Gram. determinante que expresa una cantidad indeterminada. Ejemplo: En «Vinieron bastantes niños», «bastantes» es un determinante indefinido.

    determinante interrogativo.
    m. Gram. determinante que permite construir expresiones interrogativas. Ejemplo: «Qué» en «¿A qué hora?» o en «¿Qué libro te gustó más?» es un determinante interrogativo.

    determinante posesivo.
    m. Gram. determinante que indica posesión o pertenencia. Ejemplo: «Mi», «tu», «su» son determinantes posesivos.

    determinante relativo.
    m. Gram. determinante que desempeña una función sintáctica en la oración subordinada que introduce, inserta esta en una unidad superior, y tiene antecedente expreso o implícito. Ejemplo: «Cuanto» es un determinante relativo en «Resolverá cuantas dudas surjan».

    • audrey dijo:

      Elena, gracias por el apunte. Efectivamente, desde la RAE me confirmaron que la 23ª edición del DRAE lo recoge, sin embargo esta edición no está disponible online, que es la fuente de consulta que más personas utilizan, incluida yo misma.
      En cuanto esa versión esté disponible parte de la confusión tal vez se solucione. Desde mi humilde posición realizaré el mismo análisis nuevamente y corregiré lo que sea necesario.
      Aprovecho para agradecerte tanto a ti como a la RAE por enmendarme. Las respuestas via twitter por su parte fueron muy útiles.
      Sin embargo, consulté también a amigos filólogos que tampoco tenían demasiado clara la diferencia entre determinante y adjetivo, tal como se refleja en varios libros de bachillerato y primaria a los que he tenido acceso, de modo que espero que mis posts arrojen un poco de luz al respecto.

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