Afrontar una entrevista de trabajo


Hace unos días, después de que me contactaran para un puesto de trabajo, escribí en mi facebook una frase digamos desacertada. A los 5 segundos, alguien me aconsejaba a través de Whatsapp que la eliminara, y ciertamente fue un buen consejo. O lo habría sido si no fuera yo una suicida del empleo. A esa persona le dedico este post, sobre todo para darle las gracias.

Tengo un hobby un poco raro. No, no me refiero al Pole Dance en este caso; hay quien ve o va al fútbol, hay quien hace encaje de bolillos, pero a mí me gusta ir a entrevistas de trabajo. Me gusta, sí, y me divierte, a la vez que me hace reflexionar sobre esas cuestiones que tanto me preocupan.

Sobre todo en las webs de empleo tipo infojobs expertos en RRHH se pasan la vida diciéndote qué es lo que debes de hacer cuando te enfrentas a estas situaciones como candidato. Hoy quiero darle la vuelta a la tortilla, quiero que te pongas a pensar en que no es el entrevistador quien te está analizando a ti sino al revés. ¿Qué fallos comete esa persona? ¿Qué cosas se podrían mejorar? Si nunca te paraste a pensar en ello, es buen momento para hacerlo. Si te todavía piensas en la entrevista de trabajo como en un examen, aquí tengo algunas recomendaciones para todos ellos y para ti:

  1. Primer contacto: La primera llamada o email va a determinar la impresión que el candidato se llevará de la empresa. No pocas veces, la persona que llama no se identifica con su nombre (¡incluso a veces se les “olvida” el de la compañía!) ni te dice su cargo. Me he encontrado casos en los que ni siquiera preguntándolo me han facilitado un teléfono de contacto.
  2. Recibimiento: Cuando por fin llegas al lugar y la hora indicados, observa detenidamente el perímetro. Normalmente, la persona que te va a entrevistar no es quien te recibe pero puedes aprovechar mientras le esperas para echar un vistazo a la oficina, cómo está compuesta, quién está trabajando ahora mismo y cómo, sobre todo si el lugar de trabajo va a ser ese.
  3. Cuando llega el entrevistador: ¿Te acerca la mano? ¿Te da dos besos? Adelantarse aquí no es una buena opción; recuerda que esa persona te está analizando a ti desde el minuto 0, así que espera con calma que tome la iniciativa al presentarse. El entrevistador ideal pronunciará una frase de cortesía mientras te acompaña a la sala; el silencio debe ser tu arma pero nunca la suya.
  4. Entrevista individual vs grupal: Personalmente desconfío totalmente de las entrevistas de grupo, y mucho más de aquellas en las que el candidato debe compartir su información personal con los demás. Me parece de absoluto mal gusto y falta de respeto.
  5. Presentación de la empresa: Aquí el entrevistador debería darte unas pinceladas sobre la empresa, pero a veces la entrevista está más enfocada a esta parte que a ninguna otra. No es necesario un powerpoint para que te hagas una idea, sobre todo en la primera entrevista. Con saber a qué se dedica la empresa es suficiente. Expresiones como “Somos best place to work” o “Buen ambiente de trabajo” no dicen nada en boca de un Recursos Humanos, la experiencia y tus futuros compañeros te dirán si eso es así o no. Si el entrevistador lee o habla como si leyera al presentar la empresa, significa que ni él mismo confía en lo que te está contando o que es lo que le han dicho que te transmita.
  6. Hablemos de ti: Seamos sinceros, por norma general al entrevistador le importa un comino lo que le cuentes sobre tu vida personal, especialmente si la entrevista es en otro idioma. Yo, como creadora de historias, he decidido ser creativa e inventarme a mí misma en cada entrevista, así al menos me entretengo yo y también al entrevistador. Eso sí, la historia que te inventes debe ser verosímil y debe sonar natural, y por supuesto tienes que estar preparad@ para improvisar porque te podrían preguntar mil cosas que desmonten tu versión.
  7. Otra cosa es tu curriculum, en este punto quizás sea más peligroso mentir pero dar tu visión “sincera” de tu experiencia y decorarla no está de más.
  8. La pregunta más traicionera de todas es, para mí: “¿Cuáles son tus expectativas salariales?“. Yo evito a toda costa responderla, pero hay que tener claro que si en la oferta no figuraba el salario te la van a hacer sí o sí, y al entrevistador sólo le valdrá una cifra como respuesta. Por desgracia, la cifra en cuestión puede ser determinante, y nunca puedes saber lo que esperan que digas con antelación, así que ten un número preparado (a poder ser en euros brutos anuales), haz un cálculo rápido o elige una cifra al tuntún y cruza los dedos.
  9. ¿Tienes alguna pregunta?“: Si no quieres arriesgarte a meter la pata, inicialmente la respuesta siempre va a ser “No, gracias, está todo muy claro” y esperar la reacción de tu adversario. Si realmente tienes preguntas o ves que el entrevistador espera que las hagas, puedes hacerlas a continuación, introducidas por algo tipo: “Es simple curiosidad, pero…” o bien utilizando el condicional (“si me contrataran… ¿cuándo estaría prevista la incorporación?”)
  10. Despedida: Igual que cuando entraste, deja que sea el entrevistador quien te guíe hasta la puerta, no sea que crea que tienes muchas ganas de huir.

Ahora que ya has pasado la entrevista, queda la prueba más dura, tanto para el candidato como para el seleccionador: comunicar la decisión y el estado de la candidatura.

Lo peor que te puede suceder como candidato es que, simplemente, la empresa no vuelva a contactar contigo. Por suerte esto ya no es tan habitual, pero si ellos no te llaman y te sigue interesando el puesto nunca está de más contactarles tú y ver su reacción, aunque sin hacerte demasiadas ilusiones. De todas formas, el reclutador debería haberte dado un plazo en el momento de la entrevista y, como norma de educación, cumplirlo.

Ahora supongamos que sí te contactan, y te citan para una segunda entrevista o una prueba de nivel. Bien, tú has tenido tiempo de ver si realmente la oferta te interesa y puedes echarte atrás si no lo tienes claro, yo en cualquier caso soy de las que no cierra la puerta hasta el final.

En esa prueba, tienes la oportunidad de evaluar a la empresa más a fondo. Porque, por ejemplo, no es lo mismo que te haga la entrevista de inglés el becario que estudió lo justo en bachillerato a que te la haga un nativo que, además, domina el vocabulario específico del sector. Esto parece una tontería, pero en otros idiomas con demasiada asiduidad quien te entrevista sabe menos que tú, lo que me parece una pérdida de tiempo para ti y de imagen para la empresa.

Hay empresas que exigen lo básico y otras que te hacen pasar por interminables tests de todo tipo para luego ofrecerte un puesto que no requiere tanto. El seleccionador debería tener en cuenta que tu tiempo vale igual que el suyo (o no, porque a ti no te pagan por estar ahí) e indicarte el por qué de cada fase. A mí me han hecho psicotécnicos de dos horas, pruebas de idiomas que no se requerían para el puesto y hasta cuestionarios… ¡sobre la empresa! Antes de pasar por estas pruebas, procura que se te informe bien de hasta qué punto y para qué son necesarias, y si no estás de acuerdo y te lo puedes permitir niégate a hacerlas.

Una vez que ya has pasado por este laberinto, la decisión final en principio está en manos de la empresa. Para cerrar este post (seguiría escribiendo pero me está quedando ya muy largo), os dejo con la situación real que lo ha motivado. Transcribo una parte del contenido de dos llamadas que me hicieron dos empresas distintas en el mismo día para dos puestos similares:

Llamada A:

Hola, ¿eres Adriana, verdad? Pues te llamo para darte la enhorabuena porque la empresa cliente, que por cierto es la famosa cadena hotelera XXX, ha decidido seguir adelante con el proceso. En cuanto me confirmen el lugar y la hora en que tienes que ir a sus oficinas a conocerles te enviaré un email, así que estate preparada porque puede ser cualquier día de la semana que viene.

Llamada B:

Buenas tardes, soy X, de la empresa X, en la que has hecho la entrevista esta mañana. Quería decirte que tu perfil se ajusta a lo que estamos buscando y estaríamos encantados de contar contigo en nuestro equipo, ¿podrías venir el viernes por la mañana para ultimar los detalles?

Dejando aparte que la llamada A es de una empresa de subcontratas, vienen a decir lo mismo. ¿O no? Dejo la valoración en vuestras manos, queridos lectores.

Ante estas llamadas, recuerda que tú también decides si incorporarte a la empresa o no. Si las condiciones o incluso la empresa no te convencen, trata de negociarlas en la medida de lo posible y recuerda que decir que no es una opción en cualquier fase del proceso, siempre que no hayas firmado nada.

Y por último, insisto por si la persona que realizó la llamada A no se ha enterado: en el caso de que me contraten ustedes, la enhorabuena no será para mí sino para su empresa, que por cierto falló en todos mis puntos de evaluación en la entrevista.

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2 respuestas a Afrontar una entrevista de trabajo

  1. Meritxell Terrón dijo:

    Eres un caso y me encanta, jajajaja. Entre las dos conversaciones se ve claro qué clase de empresa es cada una: por la precisión, la seguridad que muestra y te transmite…

    El artículo es genial y quiero saber más sobre tus peripecias laborales 😉

    • audrey dijo:

      Gracias, Meri,

      Por desgracia lo que cuento es tan solo lo que puedo contar, pero nos hemos acostumbrado a que el mundo sea así. Seguiremos informando, por supuesto.

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