Mi campaña anticrowdfunding


Llamadme antigua, pero no creo mucho (ni poco ni nada, la verdad) en esto del crowdfunding.

Llegados a este punto donde todo se compra y todo se vende, y más que la calidad y el trabajo se valora el hecho de tener amigos, en un mismo saco entran cosas que no tienen nada que ver. Por desgracia, lo principal ya no es ofrecer un buen producto, sino venderlo bien.

Es lo que tiene la globalización. En este mundo hay tantos productos y tan iguales que a ver quién es capaz de escoger sin un empujoncito, eso parece hasta lógico. Pero de ahí a que los empujones se basen en criterios económicos…

Los consumidores, por norma general, nos hemos convertido en un atajo de borregos que persiguen luces brillantes, aunque a veces éstas sólo (ambas con acento porque soy de la vieja escuela) sirvan para hacer atractivo algo que por dentro no lo es tanto. Y, lo más preocupante, en la era del boca a boca y del consumo por amistad muy pocas personas son capaces de reclamar cuando un producto o servicio no tiene ni siquiera un mínimo de calidad. Y es que el vendedor era tan simpático que a ver cómo le digo que me ha vendido un coche sin ruedas.

Perdón, me he ido del tema de este post. Es lo que sucede cuando una se pone a escribir en voz alta.

Decía que el crowdfunding me parece algo atroz porque en vez de promocionar productos o servicios de calidad invita a la gente a participar en proyectos muy dispares y que no siempre cumplen las expectativas, donde podrían quedar en segundo plano propuestas más que interesantes. Y diréis: “Pues si no te interesa un proyecto, no contribuyas y punto”. Pero para mí no se trata de eso, porque de hecho creo en algunos proyectos, creo en el esfuerzo y el trabajo que hay en todos ellos pero lo que no me convence es ese sistema de mecenazgo centralizado.

Entiendo que muchas buenas ideas no puedan salir a la luz sin ayuda de estas plataformas, pero la exposición masiva me duele. La invasión de proyectos con los que colaborar hace que ya cada proyecto individual carezca del valor que debería tener, y no me parece justo.

Dicho esto, a pesar de mi objeción de conciencia, si alguien quiere aportar su granito de arena os propongo dos campañas que tienen detrás un esfuerzo, un trabajo y una profesionalidad que admiro, aunque eso sea algo bastante fuera de lo común:

Los chicos de El libro del Escritor proponen una iniciativa innovadora, divertida y muy especial, pensada para quienes saben que escribir no es tan fácil y no, no puede hacerlo cualquiera así de pronto. El camino es duro y el viaje largo, pero el esfuerzo no tiene por qué ser aburrido. La gamificación es un buen punto de partida para que todos aprendamos de todos con un reto que nos permita seguir adelante, conocer gente y disfrutar la experiencia. Y al final del recorrido, si es que lo hay, algunos pocos quizás podremos llegar a vivir de lo que escribimos.

elde

Hay quien dice que escribir es un sueño, yo más bien pienso que el verdadero sueño es que lo que escribo llegue a la gente (literalmente y también en forma de emoción). El problema es que sacar adelante una novela requiere mucho esfuerzo, dedicación, conocimientos más allá de la literatura… y, por desgracia, dinero. Ninguna editorial va a apostar por un escritor sin más, por muy bueno que sea, eso lo sabemos todos. Si alguien tiene que perder dinero, que sea el autor. En ese sentido, las plataformas de crowdfunding pueden ser una buena ayuda, aunque no para mí, que no creo en ellas. Una pena, eh?

Pero si tú, querido lector, no eres tan conservador como yo y te apetece echar una manita a alguien que de verdad lo merece, ahí tienes otro proyecto que creo que vale la pena:

delbaeth

Fantasía en estado puro para todos los públicos. No soy asidua del género, pero tengo que confesar que la ironía de Víctor y Gonzalo me ha conquistado, así que en cuanto el proyecto vea la luz y el libro esté disponible en librerías seré la primera en apoyar su causa.

Y ya a modo de colofón, para los que son anti-impersonalización como yo, os invito a comprobar que también mis novelas molan, aunque estén fuera del alcance del “señor” verkami y del entramado del marketing. Así que, por llevar la contraria, he creado al margen de ellos la primera campaña anticrowdfunding. Porque sí, también podéis colaborar con una causa como la mía, pero de una manera más personalizada, con una pequeña inversión. Ahí tenéis las opciones:

  1. Por 15 €, se puede comprar online Él y ella o yo o Tatüaje en papel
  2. Si eso te resulta caro, por 5 € tienes la versión en ebook de Tatüaje.
  3. Si eres todavía más del contacto humano, contactando conmigo las puedes conseguir en papel por un precio especial, con su dedicatoria y todo.
  4. Una vez que las hayas comprado, leído y/o regalado, puedes seguirme, colgar tus fotos del momento lectura y dar tu feedback en facebook o twitter. Esto no supone aportación económica, pero contribuirás a la felicidad en el mundo y animarás a la continuidad de la carrera de esta humilde (sí, he dicho “humilde”) escritora.
  5. Y ya si eres profesional del asunto y te apetece hacer una buena (o mala, tú verás) reseña en tu blog o en cualquier otra plataforma, recibirás a cambio un montón de glamour, un enorme agradecimiento y una mención de honor.
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3 respuestas a Mi campaña anticrowdfunding

  1. Gonzo0 dijo:

    Muchísimas gracias por la mención, interesante artículo.

  2. vicblanco dijo:

    Hola Audrey,

    Ante todo gracias por mencionarnos con nuestra campaña de verkami. Es un honor que la consideres interesante, máxime cuando te declaras en contra de la herramienta del crowdfunding 

    Normalmente no contestaría a tu post, pero me siento obligado por alusiones. Has mencionado nuestra campaña de verkami con mucho cariño, ha sido todo un detalle. Quiero participar en el “debate” que abres con tu presente entrada, pues en ella aparece vinculada mi proyecto.

    En lo que respecta a tu argumentación en contra de la herramienta del crowdfunding, creo que cometes varios errores de base. El primero es generalizar. Das por sentado que los proyectos de crowdfunding no tienen calidad y salen adelante por presión. Esto es un recurso por el cual metes cosas muy diferentes en el mismo saco. La generalización no creo que ayude en ningún debate.

    Creo que pecas de algo más grave, y es desprestigiar estos proyectos de modo indirecto, mediante alusiones a la sociedad actual y el consumismo en tu introducción. Cito:

    “Por desgracia, ya no se trata de hacer un buen producto, sino de venderlo bien”

    “Los consumidores, por norma general, nos hemos convertido en un atajo de borregos que persiguen luces brillantes, aunque a veces éstas sólo sirvan para tapar basura”

    Segur mi forma de entender las cosas, cometes una doble villanía. Si quieres decir que los proyectos de crowdfunding son basura, pues dilo abiertamente, al menos hablarás claro y de forma valiente.
    En este sentido, creo que incurres en una gran falta de respeto. Supongo que me dirás que no tiene nada que ver, que hablabas de forma general. En ese caso ya me adelanto, preguntándote por qué entonces vinculas esa reflexión al verkami y por qué has elegido precisamente esos calificativos.

    Otro problema que, creo, tiene tu entrada, es que atacas la herramienta del crowdfunding desde tus opiniones personales, en lugar de aportar datos o hechos. Evidentemente, eres libre de decir en tu blog lo que te plazca (sólo faltaría, y este sólo también va con acento pues a mi vez me considero de la vieja escuela).
    Anteriormente he seguido tu trabajo, como por ejemplo el post sobre la corrección literaria que publicaste en el blog de El Libro del Escritor. Creo que eres una persona que sabe hacer muy buen trabajo de contenido y algunas de las cosas que dices en esta entrada, desde luego no te ayudan en absoluto.

    Dicho esto me retiro, y te agradezco una vez más que Delbaeth Rising te haya parecido interesante.

    • audrey dijo:

      Gracias por el comentario, Víctor. Supongo que tienes razón, principalmente porque no es la primera vez que me dicen algo así 😉
      Desde aquí pido disculpas si alguien con un buen proyecto se ha sentido ofendido. Sigo pensando que hay muy buenos proyectos como el vuestro con mucho trabajo detrás en este tipo de plataformas y otras, y estoy convencida de que son la mayoría.
      He matizado un poco mis palabras, consciente de que eran bastante duras e innecesarias, sobre todo para toda esa gente que encuentra en el crowdfunding una manera de hacer sus sueños realidad y ver recompensado su esfuerzo.
      Este post pretendía tan sólo acentuar mi lado antiglobalización y expresar mi opinión personal siendo consciente de que nada es bueno o malo, blanco ni negro.
      ¡Mucho ánimo a toda la gente que tiene proyectos interesantes que compartir!

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