Reto 52 semanas, 52 relatos #37: Quién decorará el árbol


Hoy me he puesto un poco nostálgica y navideña para el reto de El Libro del Escritor:

37. Escribe una historia con los siguientes elementos: orejas, bufanda, sonajero y guirnalda.

En Alemania, es tradición que los padres decoren los árboles de Navidad y sorprendan a sus hijos. Aquí, al menos en mi casa, la situación es bien distinta, pero a mí me sigue haciendo ilusión perder el tiempo en esas “chorradas”.

—Klaus, salid ya a la calle, vamos. Y ponte la bufanda, que hace mucho frío ahí afuera.

¡Con lo a gusto que estaba yo aquí en casa! Vaya una mierda de tradición. Ahora tengo que dejar la partida a medias, salir al jardín y aguantar a mi hermana hasta que terminen, y todo por la tontería de verlo todo decorado. Mientras tanto, a pasar frío, y encima con esta bufanda tan fea que me hizo tía Bernardette. Si al menos me dejaran pasar del jardín… Pero no, aquí me tienes, más plantado que una col y aguantando a mi hermanita, que no para de agitar ese maldito sonajero. Menos mal que la bufanda me tapa hasta las orejas, porque toooodo el día está haciendo ruidito con la cosa esa.

Y luego, después de mil minutos, mamá nos vuelve a dejar entrar. No hay chocolate caliente, se le ha olvidado hacerlo y con las prisas tampoco ha tenido tiempo. Abre la puerta y me mira como esperando mi aprobación y mi cara de sorpresa. Jolines, pero si es el mismo árbol de plástico de todos los años, con las mismas guirnaldas colocadas exactamente igual, ya podrían haberse esmerado un poco más. Menos mal que Papá Nöel no existe como quieren hacerme creer, que si no se daría media vuelta antes de entrar.

Les hace ilusión. Dicen que lo hacen por nosotros, pero no. La Navidad es la única época del año en la que pueden volver a ser niños. Unos niños aburridos, que no tenían una Play ni nada para divertirse y tenían que aguantar estas tonterías de sus padres. Y las cenitas en familia sin móvil ni nada, y los villancicos cursis y todas esas chorradas. Menudo rollo.

Cuando yo sea mayor…

Ahora que soy mayor, no hay árboles que decorar (nuestra generación se olvidó de proteger incluso los de plástico). No tengo familia (nunca tuve tiempo para dedicarme a ellos), no poseo ni una foto para recordarles (tenía algunas escaneadas, pero en el Gran Apagón se perdieron junto con todos los datos y los recuerdos de la Humanidad), no está mi bufanda calentita (cuando me la robaron no sabía que podría echarla de menos) y ni siquiera me queda voz para cantar uno de esos villancicos tan horteras (aunque quisiera, he olvidado la letra).

Solo quiero dormir y despertarme cuando todo haya pasado creyendo que toda mi vida ha sido un sueño. Sí, por la mañana, quiero ver de nuevo la cara de mi madre y las guirnaldas en el árbol, su chocolate caliente, la bufanda horrenda, quiero que mis orejas tiemblen al oír el soniquete de ese odioso sonajero. Dicen que los sueños se cumplen en Navidad, yo todavía no lo sé. Después de todo, es la primera vez que sueño de verdad.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General, Reto ELdE. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Reto 52 semanas, 52 relatos #37: Quién decorará el árbol

  1. Pingback: 52 semanas, 52 retos | El boli rojo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s