Reto 52 semanas, 52 relatos #38: Cuaderno de bitácora


¡No podían faltar los piratas en el reto de El Libro del Escritor!

38. Escribe un relato sobre piratas. Describe los movimientos del barco y cómo afecta a los personajes.

Tengo que confesar que me hubiera gustado ser pirata. Ellos son mis verdaderos héroes, a pesar de que siempre se les haya demonizado. Por supuesto, mi pequeña isla dentro del archipiélago de La Isla del Escritor iba dedicada a ellos, pero ahora no es momento de hablar de esa historia. Hoy voy a presentaros a alguien que podría haber sido mi antecesor (con un poco de imaginación, todo es posible).

Cuaderno de bitácora, 19 de enero del Año del Señor 1475

Iniciamos nuestra travesía a bordo. Veintisiete marineros de distintos rangos. Marineros expertos, guerreros, mercenarios, médicos, cocineros e ingenieros. El capitán y el mundo prefieren llamarnos piratas, pero somos eso y mucho más.

Me llamo Lewis, o eso dicen por ahí, y soy el único que domina el noble arte de la escritura a bordo, de modo que he decidido escribir este diario para dejar constancia de nuestra travesía rumbo a un mundo lleno de tesoros a nuestro alcance. Mi misión es contaros (sin que nadie me vea, pues podría acabar mis días devorado por el temible Asternio, Dios del Mar), cuán dura es la vida de estos valientes marineros.

Somos malos solo porque otros se adjudicaron el papel de buenos antes que nosotros. Nuestra misión es destruir, conquistar, saquear, matar, avergonzar, someter y, con un poco de suerte, volver a casa con vida. No es muy distinta a la de ellos, pero al menos ellos tienen quien les espere a su regreso. Nuestro único bien es precisamente nuestra vida, y vale apenas unos reales.

Las páginas siguientes del diario de a bordo son prácticamente ilegibles, ya que han sido devoradas por el mar y las ratas. Nadie sabe qué sucedió en realidad con el Libertad de los Mares, pero los expertos siguen tratando de recomponer ese testimonio en forma de puzzle de palabras para descifrar qué pudo pasar con él.

Se sabe que, apenas diez días después de iniciar a navegación, el barco fue presa de la furia del mar. Las olas azotaron al capitán y a todos los piratas e hicieron mella en la tripulación, pero aún así consiguieron salir a flote.

Veinte vidas menos, más víveres por cabeza. Los siete supervivientes, entre ellos nuestro valiente Lewis y su injustamente autoproclamado capitán, navegaron a la deriva durante varios días buscando una flota que conquistar y un tesoro que ganar, pero eran los únicos capaces de enfrentarse a un mar desierto en una época de continuas tormentas y sin gps. Los días eran largos y aburridos y las noches eternas, las ratas se apoderaban de la comida y de la cordura, y el sol a ratos cegador y la falta de agua potable hacían que la vida fuese un constante delirio. El capitán veía tesoros resplandecientes en el fulgor del agua, que terminó siendo su propia tumba de codicia. Los grumetes cantaban al son de sirenas inventadas, y soñando tomarlas como esposas se olvidaron de vivir. Solo Lewis resistía en la bodega, pues era el único capaz de confesar que las tormentas le asustaban, mientras tejía con palabras el último aliento de la nave que zozobraba. Cuando se decidió a salir a la superficie, del barco no quedaba más que el olor a cadáveres sucios y húmedos.

Ocupado en describir lo que sucedía a bordo, se había olvidado de vivirlo. O de morirlo, según se mire. Quizás fue una suerte, pero al final seguía solo, sin rumbo, sin comida. Solo con un cuaderno de bitácora que el tiempo se encargaría de borrar.

Por milagro o por pericia, Lewis llegó a tierra e inició una nueva vida. Nueva del todo, con su memoria como único testigo tras lanzar por la borda ese diario cuyos últimos latidos alguien ha rescatado ahora.

Esta es la historia de Lewis Green, y yo la oí de mi padre, que la oyó del suyo, y éste de su abuelo, y así hasta llegar a mi valiente antepasado. Si es cierta o no, poco importa. Como todas las historias. Como la Historia.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General, Reto ELdE. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Reto 52 semanas, 52 relatos #38: Cuaderno de bitácora

  1. Pingback: 52 semanas, 52 retos | El boli rojo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s